“
En The Practice of Everyday Life De Certeau (1988) explicaba cómo a lo largo de los últimos quinientos años, concretamente desde los momentos en que el pensamiento científico moderno comienza a gestarse, el mapa había ido progresivamente repudiando, expulsando de sí, los itinerarios que, paradójicamente, habrían hecho posible su existencia. El mapa había estado hasta entonces orientado a visualizar operaciones espaciales, recogiendo así itinerarios e incluso yuxtaponiendo al trazo que marcaba los pasos que el viajero debía seguir con una serie de ilustraciones de los eventos clave en el transcurso del viaje. De este modo, el mapa funcionaría a modo de narración. Sin embargo, progresivamente el mapa va expulsando de sí la acción, aquellos elementos que han sido una parte indispensable en su construcción: “it colonizes space; it eliminates Iittle by little the pictural figurations of the practices that produce it”, de tal modo que oculta “the operations of which it is the result or the necessary condition. It remains alone on the stage. The tour describers have disappeared” (De Certeau 1988: 121). Tal vez ahora, en el contexto digital, el mapa comienza a incorporar nuevamente de manera explícita aquellos procesos que lo hacen posible. (…)
En este sentido, la creciente adopción de tecnologías de geolocalización en la cotidianeidad no debe ser entendida como un desencadenante de prácticas digitales de carácter local, sino como algo que se inserta en un contexto de usos previo y que está conectado con toda una serie de prácticas existentes a las que de algún modo vendría a complementar.
La ciudad contemporánea está cada vez más caracterizada por un aumento de espacios mixtos o híbridos en los que elementos materiales y flujos de información (en su mayoría invisibles) convergen. Más que nunca, el mapa se convierte así en un instrumento orientado a la visualización de fenómenos invisibles o que simplemente son de naturaleza no visual. Si estamos de acuerdo en que “one of the most striking features of the new visual culture is the growing tendency to visualize things that are not in themselves visual” (Mirzoeff 1999:5), el mapa pasa a ocupar una posición central en la cultura visual contemporánea junto a otras estrategias de visualización abstracta que son adoptadas desde diversos ámbitos sociales.
Las operaciones espaciales desarrolladas en torno al mapa en la cultura digital abren las prácticas cartográficas hacia nuevos horizontes en los que, más allá de representar relaciones espaciales, “they reveal conditions in the city that were previously hidden in spreadsheets and databases” (Varnelis and Meisterlin 2008) e incluso comienzan a visualizar información que nunca había sido recogida en tales bases de datos, al estar fuera de los intereses de aquellos con la capacidad para generarlas.
En este sentido, la creciente adopción de tecnologías de geolocalización en la cotidianeidad no debe ser entendida como un desencadenante de prácticas digitales de carácter local, sino como algo que se inserta en un contexto de usos previo y que está conectado con toda una serie de prácticas existentes a las que de algún modo vendría a complementar.
La ciudad contemporánea está cada vez más caracterizada por un aumento de espacios mixtos o híbridos en los que elementos materiales y flujos de información (en su mayoría invisibles) convergen. Más que nunca, el mapa se convierte así en un instrumento orientado a la visualización de fenómenos invisibles o que simplemente son de naturaleza no visual. Si estamos de acuerdo en que “one of the most striking features of the new visual culture is the growing tendency to visualize things that are not in themselves visual” (Mirzoeff 1999:5), el mapa pasa a ocupar una posición central en la cultura visual contemporánea junto a otras estrategias de visualización abstracta que son adoptadas desde diversos ámbitos sociales.
Las operaciones espaciales desarrolladas en torno al mapa en la cultura digital abren las prácticas cartográficas hacia nuevos horizontes en los que, más allá de representar relaciones espaciales, “they reveal conditions in the city that were previously hidden in spreadsheets and databases” (Varnelis and Meisterlin 2008) e incluso comienzan a visualizar información que nunca había sido recogida en tales bases de datos, al estar fuera de los intereses de aquellos con la capacidad para generarlas.
-
theresa990k liked this
-
nickthejam liked this
-
dan3 posted this