Psicólogos de distintas Universidad denominan al fenómeno “fenómeno de transferencia del juego” (GTP) y se demuestra en el hecho de que existen momentos en la vida real en los que reaccionamos del mismo modo en que lo haríamos en un juego.

No se trata de algo sorprendente, según muchos neuropsicólogos: el cerebro está reconfigurándose de forma constante a sí mismo, creando esquemas y reglas de la repetición que se utilizarán más tarde para optimizar la forma en que nos manejamos en el mundo.

Además, el tema es más importante en la medida en que mejores tarjetas gráficas y pantallas más grandes, así como tecnologías tan realistas como Kinect convierten las experiencias en más inmersivas.