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discurso, lo definiremos como “el conjunto de prácticas lingüísticas que mantienen y promueven relaciones sociales” (Íñiguez, 2003, p. 204). Estas prácticas lingüísticas irán constituyendo a un sujeto con sus prácticas y por lo mismo se consideran performativas. A su vez, también podemos sostener que existe un carácter performativo de la arquitectura, pues no siendo un discurso lingüístico sino espacial, establece unas formas de habitar o transitar por su espacio para los sujetos, lo cual viene a promover determinados tipos de subjetividad (Íñiguez, 2003). (…)
El mall es un no lugar por cuanto es un espacio construido para cumplir una finalidad económica de lucro, pero también una finalidad social de entretención y ocio, donde los sujetos mantienen una relación contractual, predomina la carencia de vínculos con sus semejantes, transformados en una masa anónima y dispersa al recorrer las vitrinas. En este amplio espacio de superabundancia de mercancías se interpela de modo renovado al consumo, utilizando para ello las más efectivas técnicas del marketing. Reina allí un tiempo presente sin bordes, una perpetuidad del ahora, deviniendo en espacio ahistórico. De este modo, se reproduce una forma de olvido denominada suspenso, mediante la cual se pretende recuperar el presente, haciendo una eliminación del pasado y el futuro (Augé, 1998a, 1998b). Así se debilita y profundiza aún más la fragmentación de los imaginarios sociales por ausencia de memoria histórica como de vinculación social significativa, el mall se transforma así en una máquina del olvido.
El mall es un no lugar por cuanto es un espacio construido para cumplir una finalidad económica de lucro, pero también una finalidad social de entretención y ocio, donde los sujetos mantienen una relación contractual, predomina la carencia de vínculos con sus semejantes, transformados en una masa anónima y dispersa al recorrer las vitrinas. En este amplio espacio de superabundancia de mercancías se interpela de modo renovado al consumo, utilizando para ello las más efectivas técnicas del marketing. Reina allí un tiempo presente sin bordes, una perpetuidad del ahora, deviniendo en espacio ahistórico. De este modo, se reproduce una forma de olvido denominada suspenso, mediante la cual se pretende recuperar el presente, haciendo una eliminación del pasado y el futuro (Augé, 1998a, 1998b). Así se debilita y profundiza aún más la fragmentación de los imaginarios sociales por ausencia de memoria histórica como de vinculación social significativa, el mall se transforma así en una máquina del olvido.