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Dado que Facebook aspira a hacer realidad la fantasía de Roberto Carlos de tener un millón de amigos, la fenomenología de su uso debe pasar irremediablemente por una auscultación de ¿qué es un amigo en Facebook? , seguramente algo muy distinto de lo que entendemos por tal en el mundo real. En otros sistemas como Linkedin la cosa es mas clara. Como se trata de una red social de intereses profesionales, los otros no son amigos sino, apenas, contactos. Para Bogost las redes sociales funcionan como una reserva en espera, uno junta contactos o relaciones con distintos grados de intermediación, y frente a un hecho o necesidad puntual las activa. Y en el caso de Linkedin, queda claro que se trata de eventuales empleadores, socios o intermediarios laborales. La unidad de referencia en Facebook es mucho mas laxa, compleja y turbia. De mis 300 y picos de amigos/contactos, hay algunos que son docentes de la cátedra o docentes tout court, hay algún alumno cursando y varios ex-alumnos, hay algún amigo de antaño, hay un grupo de desconocidos con los que compartimos el apellido, hay asistentes a charlas, conferencias y cursos, hay muchísimos que son amigos de amigos de amigos y el denominador común se angosta y se difumina. Y hay una categoría nada residual de gente que me conoce (y con los que comparta de una a una decena o veintena de otros conocidos en común) pero que yo no conozco. La opción detalles de amigo (que casi nadie llena) no sirve de mucho para ir definiendo categorías de relación, y según lo comprobado por Bogost, la idea de amistad en Facebook viene contaminada porque el sistema las exige como mutuas, idénticas,y bidireccionales, algo muy diferente de lo que ocurre en el mundo real. La conmutatividad generalizada que es la marca ontológica de Facebook, vuelve casi imposible determinar grados de amistad, grados de tipo de contacto que se quiere tener, grupos a los que se podría pertenecer por default, etc.
— Alejandro Piscitelli (Filosofitis, 17-12-2008) Etnografías de Facebook. Irreduciendo el software social. Cuando la arquitectura es la retórica de la red — Filosofitis