nos basamos en Parker la definición de un discurso como “un sistema de declaraciones, que construye un objeto” (1992: 5). Discurso “reglas” de ciertas maneras de hablar sobre un tema, la definición de un aceptable e inteligible para hablar, escribir o realizar uno mismo” y también “normas”, limita y restringe otras maneras de hablar, de realizar nosotros mismos en relación con el tema o construir conocimiento sobre ella” (Hall, 2001: 72). En otras palabras, discursos “no sólo describir las cosas; que se hacen las cosas” (Potter y Wetherell, 1987: 6) a través de la forma en que dan sentido al mundo a sus habitantes, dándole significados que generan experiencias particulares y prácticas (Fairclough, 1992; van Dijk, 1997b).
Discursos, sencillamente, se estructuran las colecciones de textos significativos (Parker, 1992). Al utilizar el término texto , no nos referimos sólo a transcripciones escritas sino a “cualquier tipo de expresión simbólica que requieren un medio físico y permisos para almacenar datos de forma permanente” (Taylor & Van Cada, 1993: 109). Para un texto que se generan, debe ser inscrito, hablado, escrito, o describir de alguna manera— “dando así en forma material y más accesibles a los demás” (Taylor, Cooren, giroux, & robichaud, 1996: 7). Hablar es, por tanto, también un tipo de texto (Fairclough, 1995; van Dijk, 1997a), y, de hecho, los textos que componen discursos pueden tomar una variedad de formas, incluyendo documentos escritos, informes verbales, obras de arte, palabras, imágenes, símbolos, edificios y otros artefactos (p.ej., Fairclough, 1995; Grant, Keenoy, & Oswick, 1998; Taylor et al., 1996; Wood & kroger, 2000).
Discursos no se pueden estudiar directamente— que sólo pueden ser exploradas mediante el examen de los textos que constituyen ellos (Fairclough, 1992; Parker, 1992). En consecuencia, análisis del discurso implica el estudio sistemático de los textos, incluyendo su producción, difusión y consumo—, a fin de explorar la relación entre el discurso y la realidad social. La centralidad del texto proporciona un punto focal para la recopilación de datos, que es relativamente fácil acceso y susceptible de análisis sistemático (Phillips & Hardy, 2002; van Dijk, 1997b). Análisis del Discurso, sin embargo, no basta con trabajar sobre textos individuales o aislados, porque realidad social no depende de los distintos textos sino, más bien, en los órganos de los textos. Análisis del Discurso, por lo tanto implica el análisis de las colecciones de textos, las formas en que se hizo efectiva a través de sus vínculos con otros textos, la forma en que se basan en distintos discursos, cómo y a quién se distribuyen, los métodos para su producción, y la forma en que se hayan recibido y consumido (Fairclough, 1992; Phillips & Hardy, 2002; van Dijk, 1997a,b).
Análisis del Discurso ha demostrado ser útil marco teórico para la comprensión de la producción social de carácter organizativo y interorganizational fenómenos (p.ej., alvesson & Kärreman, 2000; Grant et al., 1998; Hardy & Phillips, 1999; Morgan y robusto, 2000; mumby & Clair, 1997; Phillips & Hardy, 1997, 2002; Putnam y Fairhurst, 2001). Analistas del discurso explorar cómo las personas socialmente producido ideas y objetos que comprenden las organizaciones, las instituciones, y el mundo social en general son creadas y mantenidas a través de los contactos entre discurso, texto, y la acción. En consecuencia, análisis del discurso implica no sólo “las prácticas de recopilación y análisis de datos, sino también un conjunto de mï y suposiciones teóricas y un cuerpo de investigación reclamaciones y estudios” (Wood & kroger, 2000: x) que no sólo pone de relieve la importancia de procesos lingüísticos idioma sino que además se pone como un elemento fundamental para la construcción de la realidad social (Chia, 1996; gergen, 1999; Phillips & Hardy, 2002).
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