La Etnometodología se centra en estudiar los métodos o estrategias empleadas por las personas para construir, dar significado a sus prácticas sociales cotidianas. De alguna manera, intenta estudiar los fenómenos sociales incorporados a nuestros discursos y nuestras acciones a través del análisis de las actividades humanas. Como afirma Garfinkel (1967), la Etnometodología “reserva para las actividades más comunes de la vida cotidiana la atención normalmente concedida a los sucesos extraordinarios”. En aquello que normalmente vemos cosas, datos o hechos, el etnometodólogo ve los procesos mediante los cuales se crean y sostienen de manera constante las características de escenarios socialmente organizados (Pollner, 1974). Dicho de otro modo, el etnometodólogo estudia las prácticas, los métodos con los que los sujetos viven la normalidad, la continuidad y la estabilidad de su vida cotidiana. A partir de los 70, se diferencian dos grandes tendencias dentro de la orientación etnometodológica: - Por una parte, se siguen abordando los objetos de estudio tradicionales, tales como la educación, la justicia, la organización, etc., en todos los casos a partir de las etnografías en instituciones y en situaciones de interacción social, tomando como punto de partida que las acciones de las personas sólo pueden explicarse en referencia al contexto dentro del cual tienen lugar. - Por la otra, comienza a tomar auge el análisis conversacional, centrado en la organización del diálogo en la actividad cotidiana, en cómo se presentan la ordenación y coherencia en los intercambios conversacionales . (…)

Pese al interés que despierta la orientación o enfoque etnometodológico, este no ha estado exento de críticas. Algunos de los aspectos que le han sido criticados a la Etnometodología son los siguientes:

- Llega a un relativismo sin salida que le impide producir ninguna afirmación teórica sólida y sistemática.
- Es banal y trivial; es un desierto intelectual; es un conjunto de puntos de vista (Mc Sweeney, 1973: 141-142).
- Falta mayor profundidad al tratar la relación entre vida cotidiana e instituciones sociales. Por ejemplo, el problema del poder está ausente en sus estudios.
- La consideración de que los fenómenos sociales existen sólo en la medida en que el hombre de la calle los clasifica o los identifica como existentes es del todo insostenible (Giddens, 1976: 52).