NEW SOCIAL MOVEMENTS AND SOCIAL CHANGE
These extracts from Wikipedia will be familiar territory to many readers of this blog, but I thought they could be a useful reminder of the connection between ‘new social movements’ theory and the pursuit of social change.
The term new social movements (NSMs) is a theory of social movements that attempts to explain the plethora of new movements that have come up in various western societies roughly since the mid-1960s (i.e. in a post-industrial economy) which are claimed to depart significantly from the conventional social movement paradigm. […]
Numerous social movements from mid-1960s differed from their precursors, such as the labor movement, which had previously been seen as focused on economic concerns.[1][2] The new movements instead of pushing for specific changes in public policy emphasize social changes in identity, lifestyle and culture.[1]
Thus the social aspect is seen by the NSM as more important than the economic or political aspects.[1] Some NSM theorists, like F. Parkin (Middle Class Radicalism, 1968), argue that the key actors in these movements are different as well, as they are more likely to come from the “new middle class” rather than the lower classes.[1] Unlike pressure groups that have a formal organisation and ‘members’, NSMs consist of an informal, loosely organised social network of ‘supporters’ rather than members. Paul Byrne (’97) described New Social Movements as ‘relatively disorganised’ […]
Although there is a bourgeoning academic and journalist literature on these ‘Second World’ developments (Khanna 2008), the part that digital media may be playing in social change in emerging economies remains poorly understood. Recent events in Tunisia, Egypt, Israel, Spain, Britain, the United States and other countries have drawn public attention to the potential uses of social media for protest and political mobilisation. Important as these developments are, they distract from less visible forms of media-related change that can have as much long-term significance as the more spectacular ‘media events’, for instance, micro-processes of digital media appropriation into domestic, educational, work and leisure settings.

MediaLabPrado (08-07-011) Del 15M a la #acampadasol: topologías para un experimento político urbano. Victor Sampedro, Adolfo Estalella, Alberto Corsín Jiménez, José Manuel Sánchez Duarte,  Mariluz Congosto.

http://medialab-prado.es/article/investigacion_social_de_internet_y_las_tecnologias_digitales

la plaza es la red > activismos 0,7 insumisión nunca máis > hacktivismo 13M V-de-vivienda anti-sgae > redes de confianza que se convierten en esferas públicas periféricas > redes difusas de corta duración pero con multiplicación tecnológica hasta un expandir de manera poderosa una atención focalizada (los límites digitales señalan la magnitud de los “componentes” analógicos)

Este estudio, liderado por la Universidad de Oxford,encontró que el grupo más importante de influencia es un pequeño sector que es el centro de la red en la que se busca entrar. Este grupo ha sido llamado los “Difusores” (Spreaders) y juegan un papel importante en el alcance que pueda tener un mensaje, la cantidad de gente a la que este pueda llegar. Se piensa que los que comienzan con el movimiento, son los que comienzan a reclutar y son los motores inicialmente, sin embargo, estos se encuentran difundidos en la red.

Durante las pasadas revueltas en España en Mayo de este año(2011), se analizó el comportamiento de la red social Twitter. El objetivo de estas revueltas fue lograr que llevar a cabo una protesta en la que el día 15 de mayo 10 mil personas tomaran las calles de 59 ciudades en toda España. A partir de Marzo, cientos de participantes acamparon en plazas de estas ciudades hasta el 22 de mayo.

Investigadores afirman que hubo 87,569 usuarios hablando de este movimiento, generando un total de 581,750 posts en 30 días. La forma en que el movimiento creció fue debido a dos procesos en paralelo: El reclutamiento de usuarios, iniciado por participantes iniciales del movimiento, quienes seleccionaban prospectos de manera aleatoria; y la difusión de información, lo que logró captar a los “Difusores” que dieran mayor fuerza al movimiento. Estos usuarios, por estar en el centro de la red no quiere decir que tengan más contactos, sino que tienen contactos con niveles de influencia similares, lo que ayuda a la red a crecer.

Sennett señala que la emergencia de la ciudad moderna implica la aparición de algo novedoso, un espacio, ese que llamamos espacio público, en el que coinciden extraños que no se conocen. Toda una novedad eso de encontrarse con desconocidos. Y paralelo a eso emerge “la noción de que los extraños no tenían derecho a hablarse entre ellos, de que cada hombre poseía un escudo invisible como un derecho público, un derecho a que le dejasen solo”. Es lo que califica como “la paradoja de visibilidad y aislamiento”, por el cual uno tiene el derecho a no hablar y a que no le hablen. Todos lo sabemos, lo extraño en una gran ciudad es que un extraño te hable; y cuando lo hace no pocas veces lo interpretamos como amenazante.

Los medios de comunicación radicales son instrumentos esenciales para este propósito porque facilitan un espacio público (o contrapúblico) donde se pueden debatir diferentes ideas y pensamientos de cambio social y los ayudan a propagar a otros espacios públicos. Son los lugares virtuales donde podemos reimaginar y crearnos a nosotros mismos y a nuestra sociedad según las posibilidades de nuestras visiones radicales. Y aunque no todos los medios radicales lo logran, intentan resisitir las diferentes formas de opresión dentro de su misma organización, además de implementar un modelo más democrático en comparación a los medios corporativos. Todos, sin embargo, intentan quebrar con alguna norma social existente.

Así lo establece John Downing en Radical Media (Medios Radicales). Uno de los problemas que Downing intenta de resolver es el de la profundidad de la radicalidad de estos medios alternativos (por su mensaje o tipo de modelo organizativo) que es, en cierta forma, el mismo que se hace el estudio que mencionamos anteriormente. Los medios radicales son “con mucha frecuencia libres y radicales en ciertos sentidos, y no en otros”. Downing explica que lo mismo ocurre en los movimientos de izquierda en sí, cuando no encuentran puntos de unificación con los otros movimientos, muchas veces por prejuicios opresivos que aún se presentan y no se intentan de resolver. Un medio puede ser feminista pero racista, o puede ser anarquista pero capitalista, y así sucesivamente. Como lo habla el estudio con respecto al elemento del análisis de poder, Liberating Theory (Teoría Liberadora) también explica que hay diferentes opresiones que se manifiestan en nuestra sociedad y se alimentan una de la otra, y si no se trata esta “totalidad de opresiones” en conjunto no habrá un cambio social significante porque estas opresiones se recrearan nuevamente. Downing lo resume así: “Definiendo la fuente de los problemas que nos enfrentamos y la naturaleza del poder que los mantiene es fundamental para decidir cómo lidiaremos con ellos”.