Los investigadores en este campo se interesaron por cómo las propiedades estructurales afectan la conducta más allá de las prescripciones normativas, los atributos personales y las relaciones diádicas (bilaterales). Por tanto, se concentran en estudiar cómo los patrones de lazos en las redes generan oportunidades significativas y restricciones que afectan el acceso de la gente y las instituciones a recursos tales como la información, la riqueza o el poder. Sin embargo, determinar qué estructura de red y qué posiciones crean grandes oportunidades o, por el contrario grandes restricciones, depende del valor instrumental de las relaciones de que se trate en cada estudio. (…) Tradicionalmente se distinguen dos aspectos, los más simples, en el esfuerzo por medir la estructura y organización de las redes. En primer lugar, el análisis de la estructura general de la red y el nivel de integración que caracteriza a la misma, para lo que se identifican sus componentes y se analiza la densidad y la cohesión del conjunto de la red o de sus componentes. De la estructura general de la red de relaciones nos interesa especialmente el grado de integración o la cohesión que la misma manifiesta. Para el análisis de estas propiedades el ARS ha desarrollado un conjunto de categorías, procedimientos y algoritmos, que nos dan información sobre la estructura, tales como componentes, densidad, unipolaridad, integración y centralización. Estos indicadores sirven sobre todo para el análisis comparativo de la cohesión relativa de diversas redes (ver Apéndice).
Segundo, el estudio de la posición que cada uno de los actores ocupa en el conjunto de la red, lo que se hace habitualmente a través del análisis de la centralidad de los actores participantes en la misma. Interesa conocer la posición que cada uno de los actores alcanza en la estructura general. Este análisis general está más relacionado con el poder que con otra categoría sociológica y los algoritmos básicos que representan estas propiedades de la centralidad de los actores en la red son: grado, proximidad o cercanía y mediación. Ambas medidas de una red, asociadas al estudio de la centralidad y cohesión, tienen en cuenta, en lo fundamental: el número de organizaciones ligadas, el grado de exclusividad de los lazos y la posición de las organizaciones en el conjunto.
La idea es que el mero análisis de los datos disponibles nunca llevará a la disrupción necesaria para crear nuevos productos y servicios o modelos de negocio.

Usos informales de las redes no garantizan el aprendizaje de criterios de análisis y evaluación profesional de calidad de contenidos y productos para la comunicación.

La escucha y el reconocimiento de comunidades emergentes o de públicos potenciales no se desarrolla espontáneamente y se debe completar con una formación que adiestre para esta monitorización de redes sociales.

Destacadas manifestaciones creativas y comunicativas no llegan a constituir grupos efectivamente colaborativos. Con esta estrategia informal no se puede, al menos en el plazo de un curso semestral, concluir proyectos o prototipos comparables a las tareas y actividades profesionales. Para obtener todos los beneficios de la informalidad en la innovación hemos de buscar otras vías que la integren en las actuales enseñanzas de grado y de máster en comunicación.

La cultura de la entrevista marca una tónica en los medios que no tiene suficiente reflejo en los estudios académicos de los medios ni en la investigación de las prácticas de los públicos en su recepción tanto de los programas de habla culta como en la conversación audiovisual de entretenimiento.
Introducción y fundamentos metodológicos páginas 1-16
Casos de discurso televisión - público capítulos 3 y 4
The lack of visual clues, tone of voice have all been analysed in earlier research which tended to focus on the comparisons between face-to-face communication and online communication. With recent developments in pragmatics, the areas of research have included grounding, theory of mind, multimodal analysis of exchanges. The context of the use of language is therefore of primal importance for a pragmatic linguistic analysis of the discussion boards. Indeed, even in terms of the coconstruction of meaning, the establishment of context through the simple question about who is being addressed, or put more simply, who is talking to whom. The discussion does not take place without context – context here is meant in the wider sense of physical embodiment of language and educational context of the online communication. One of the fundamental principles of pragmatic linguistics is to investigate the wider context of the utterance, to juxtapose what is said with what is meant, or the said and the unsaid or not needed to be said.
Within these instruments for content analysis the unit has ranged from message, to thematic unit, to sentence and complete discussion. Moreover, the validity and theoretical foundation of the majority of instruments available for content analysis have been called into question (De Wever, Schellens, Valcke, & Van Keer, 2006). The discourse analysis of discussion boards in higher education has been closely associated with semantic analysis. The content, whether it be the sentence, the theme or the overall utterance (posting, or overall discussion) is closely related to the generation of new meanings. At a basic level, this would indicate that if students have adopted the semantics, the terminologies, then they have integrated the new concepts, and the learning has taken place. The analysis of large amounts of data available to tutors has led to the development of automatic language treatment software packages where the interaction of students can, for example, be represented visually (Holmes, 2008). Learning management systems have been given advanced tracking functionalities which include not only numbers of postings but also detailed data about pages visited and time spent (…) The analysis of the content of the discussion boards, therefore, moved towards a more semantic labeling of content or propositions.
Susan Herring has developed a specific methodology for online discourse analysis which is called computer-mediated discourse analysis (CMDA) and from a linguistic perspective there is an extension of analysis beyond content to include key features of computer-mediated discourse such as the online community (see Herring, 2004a, 2004b). The methodology is on the surface very similar to traditional types of content analysis that have been mentioned above, however,
although the methodology is language-focused it allows the inclusion of aspects of communication or context which are specifically related to computer-mediated communication.
Many CMC researchers argue that one of the most powerful methods of investigation is content analysis of conference transcripts, and a range of seminal research studies over a decade exists as testament to this (Donnelly & Gardner (2009). Content analysis has provided these researchers with a direct means to understand the processes of learning and teaching, the quality of interactions, and the relationship between interaction and knowledge construction. Despite the perceived benefit of having large volumes of conference data readily available to researchers through the tracking mechanisms in virtual learning environments, recurring criticisms of this method are the lack of a reliable model of content analysis. (Fitzpatrick y Donnelly, 2010)
6.2. Método de análisis de contenido documental.
Se propone un método de análisis orientado a representar el contenido de la fotografía en un lenguaje documental (mínimamente controlado) y mediante un resumen textual. El resultado deberá ser incluido en una ficha analítica susceptible de ser automatizada en un programa de gestión de bases de datos de carácter documental como pueden ser Knosys, MicroIsis, DB Inmagic, File Maker.
Planteamiento de objetivos de la operación. El análisis documental se realiza siempre en términos relativos de acuerdo con el sistema en el que se vaya a introducir el documento. La misma fotografía no será tratada igual en un banco de imágenes de carácter profesional que en la colección particular de un fotógrafo. Los niveles de profundidad del análisis se ven afectados y la especialización temática del sistema también interviene sobre el análisis.
Lectura del documento y de todos los materiales que lo acompañen: pié de foto, reverso, textos complementarios, fuentes externas, etc.
Comparación con otras fuentes. Evaluación del significado principal del documento. Identificación de elementos fotografiados. Debe realizarse con la mayor precisión posible no omitiendo ningún dato aunque pueda considerarse obvio. El analista debe tener en cuenta que la información omitida considerada obvia puede no ser comprendida por usuarios lejanos. Personas protagonistas de la fotografía: Señalar de la forma más completa posible los nombres o apodos por los que se les conoce, los cargos que ocupan, las funciones o la profesión que desarrollan, etc. Si son personajes anónimos se les puede identificar por pertenencia a grupo de edad, profesión o función.
Lugares. Nombres geográficos, accidentes geográficos, calles, plazas, ámbitos, precisiones ambientales, estacionales, meteorológicas presentes en la imagen.
Objetos. Designación de los objetos presentes en la fotografía si se considera que tienen algún valor en el significado de la misma o si dichos objetos están bien representados. Se deberán indicar los nombres de los objetos, tipologías o marcas.
Acciones/Situaciones: Descripción de la situación presentada en la fotografía, de las actitudes características de las personas fotografiadas, de las relaciones espaciales. Especificación del contexto de la fotografía. Aunque no esté presente en la fotografía señalar el contexto histórico, político, social, cultural en el que se sitúa la fotografía si consideramos que ese dato es relevante para su recuperación.
Estudio de las connotaciones. Como ya se ha señalado es la parte más subjetiva del análisis. Deben señalarse las connotaciones más claras para el analista
Evaluación de la pertinencia de los conceptos candidatos a entrar en la ficha de descripción obtenidos en los puntos anteriores. El criterio a seguir tiene un carácter práctico y debe averiguar si existe una correspondencia lógica entre una demanda efectuada con dicho término y la fotografía en cuestión en cuyo caso el término sería correcto.
Traducción al lenguaje documental utilizado por el sistema. Tras analizar en una fotografía la denotación, la connotación y el contexto habremos obtenido una serie de nociones y conceptos representativos de su contenido que habrá que transformar en descriptores. Obtendremos descriptores onomásticos (personas físicas y jurídicas), descriptores geográficos, descriptores temáticos (conceptos abstractos, objetos, actitudes) y descriptores cronológicos. Sea cual sea el lenguaje documental utilizado puede ser conveniente separar los descriptores que identifican elementos presentes en la foto (descriptores referenciales) de los descriptores que identifican elementos relacionados con la foto pero que no aparecen en ella (descriptores no referenciales). En caso de que no hubiera un lenguaje documental se deberán dar normas para el control de los descriptores onomásticos y geográficos y es muy recomendable tratar de controlar los descriptores temáticos al menos en lo que se refiere al control de la sinonimia.
Redacción de un resumen textual de la fotografía. Debe ser muy descriptivo y en su redacción debemos tener en cuenta que tenemos que elegir qué incluimos, de tal manera que no aparezcan elementos anecdóticos en detrimento de otros más trascendentes. Es importante ordenar la información definiendo desde las primeras palabras quién o qué protagoniza la fotografía, dónde es la fotografía, cuándo y en qué circunstancias contextuales ha sido tomada y qué representa.
La consideración documental de la fotografía debe tener en cuenta que ésta difícilmente puede desgajarse de un contexto específicamente documental (lugar de aparición, pié de foto, material textual o visual complementario, etc.) por lo que habrá que estudiar las relaciones entre el documento y el contexto. Esta relación y otros aspectos inherentes a la fotografía hacen de ésta un documento de carácter polisémico, sujeto a muchas interpretaciones, a veces, tantas como lectores, por lo que su lectura e interpretación correctas en un entorno documental plantean muchas dificultades.