In recent years I have been working on two major concepts: first, the connectivist theory of online learning, which views learning as a network process; and second, the massive open online course, or MOOC, which is an instantiation of that process. These, however, represent only the most recent of what can be seen as a series of ‘generations’ of e-learning. In this talk I describe these generations and discuss how they led to, and are a part of, the most recent work in online learning.
Las cinco habilidades descritas son entendidas como competencias transversales, no excluyentes. Es decir, tomando en consideración los criterios aquí expuestos (ej.: Estrategias de Lisboa 2000-2010; Wagner: 2008; Silva: 2008; Siemens: 2004 y Gilster: 1997) es necesario avanzar hacia una estrategia integradora de las competencias, que trascienda con creces las habilidades y conocimientos aquí descritos.
Este “trabajador e-competente” ha de ser capaz de utilizar sus habilidades para incrementar sus niveles de empleabilidad.
Sin lugar a dudas, estas e-competencias trascienden con creces la utilización instrumental de las TIC. El uso de estas herramientas ha de orientarse a empoderar las capacidades intelectuales de generar, procesar y comunicar el conocimiento.
En The Practice of Everyday Life De Certeau (1988) explicaba cómo a lo largo de los últimos quinientos años, concretamente desde los momentos en que el pensamiento científico moderno comienza a gestarse, el mapa había ido progresivamente repudiando, expulsando de sí, los itinerarios que, paradójicamente, habrían hecho posible su existencia. El mapa había estado hasta entonces orientado a visualizar operaciones espaciales, recogiendo así itinerarios e incluso yuxtaponiendo al trazo que marcaba los pasos que el viajero debía seguir con una serie de ilustraciones de los eventos clave en el transcurso del viaje. De este modo, el mapa funcionaría a modo de narración. Sin embargo, progresivamente el mapa va expulsando de sí la acción, aquellos elementos que han sido una parte indispensable en su construcción: “it colonizes space; it eliminates Iittle by little the pictural figurations of the practices that produce it”, de tal modo que oculta “the operations of which it is the result or the necessary condition. It remains alone on the stage. The tour describers have disappeared” (De Certeau 1988: 121). Tal vez ahora, en el contexto digital, el mapa comienza a incorporar nuevamente de manera explícita aquellos procesos que lo hacen posible. (…)
En este sentido, la creciente adopción de tecnologías de geolocalización en la cotidianeidad no debe ser entendida como un desencadenante de prácticas digitales de carácter local, sino como algo que se inserta en un contexto de usos previo y que está conectado con toda una serie de prácticas existentes a las que de algún modo vendría a complementar.
La ciudad contemporánea está cada vez más caracterizada por un aumento de espacios mixtos o híbridos en los que elementos materiales y flujos de información (en su mayoría invisibles) convergen. Más que nunca, el mapa se convierte así en un instrumento orientado a la visualización de fenómenos invisibles o que simplemente son de naturaleza no visual. Si estamos de acuerdo en que “one of the most striking features of the new visual culture is the growing tendency to visualize things that are not in themselves visual” (Mirzoeff 1999:5), el mapa pasa a ocupar una posición central en la cultura visual contemporánea junto a otras estrategias de visualización abstracta que son adoptadas desde diversos ámbitos sociales.
Las operaciones espaciales desarrolladas en torno al mapa en la cultura digital abren las prácticas cartográficas hacia nuevos horizontes en los que, más allá de representar relaciones espaciales, “they reveal conditions in the city that were previously hidden in spreadsheets and databases” (Varnelis and Meisterlin 2008) e incluso comienzan a visualizar información que nunca había sido recogida en tales bases de datos, al estar fuera de los intereses de aquellos con la capacidad para generarlas.
Dolors Reig (30 dic 2011) Profundizando en la brecha digital ¿quiénes son los desconectados?. http://www.dreig.eu/caparazon/2011/12/30/desconectados/ vía Infancia, comunicación y consumo

Dolors Reig (30 dic 2011) Profundizando en la brecha digital ¿quiénes son los desconectados?. http://www.dreig.eu/caparazon/2011/12/30/desconectados/ vía Infancia, comunicación y consumo

Las relaciones (relaciones de parentesco, relaciones económicas, relaciones de poder) deben ser, en un conjunto cultural dado, concebibles y gestionables. Concebibles ya que tienen una cierta evidencia a los ojos de los que se reconocen en una misma colectividad; en este sentido son simbólicas (se dice por ejemplo que la bandera simboliza la patria, pero la simboliza sólo si un cierto número de individuos se reconocen en ella o a través de ella, si reconocen en ella el nexo que los une: es ese nexo lo que es simbólico). Gestionables porque toman cuerpo en instituciones que las ejecutan (la familia, el Estado, la Iglesia y muchas otras a distintas escalas).
La observación antropológica siempre está contextualizada. La observación y el estudio de un grupo sólo tienen sentido en un contexto dado y además se puede comentar la pertinencia de tal o tal contexto: jefatura, reino, etnia, área cultural, red de intercambios económicos, etcétera. Ahora bien, hoy en día, incluso en los grupos más aislados, el contexto, a fin de cuentas, siempre es planetario. Ese contexto está presente en la conciencia de todos, interfiere desigual pero en todas partes de manera sensible con las configuraciones locales, lo cual modifica las condiciones de observación.

Estas secciones proporcionan información al minuto sobre el rastro de los usuarios en el diario digital y demuestran la divergencia entre ambas construcciones de portada o visiones de la realidad: entre aquello que es considerado como más interesante para el medio frente a lo que es más relevante, y por tanto más importante, para sus públicos.

Si hacemos un recorrido por los temas “más vistos” o “más enviados” de un día cualquiera, observaremos que la agenda del usuario poco tiene que ver con la agenda periodística, dando mayor importancia o interés, si los medimos por popularidad, a temas considerados tradicionalmente como soft news y más susceptibles de tratamientos espectaculares (sucesos, corazón, anécdotas, etc.).

Esto nos lleva a cuestionarnos por la relevancia que se le da desde la profesión periodística a las hard news (política, economía, etc.) y la escasa aceptación que parecen tener en el ciudadano medio consumidor de información. A pesar del riesgo que esta información puede causar a la independencia periodística de caer en el sensacionalismo (Lara, 2008), nos interesa destacar las motivaciones que se esconden detrás de ese “rastro” digital. En este sentido, se observa un interés creciente por las historias cotidianas de personas con las que empatizar y de las noticias con cierto carácter insólito, como demuestra un estudio realizado en más de 7.500 noticias reenviadas a lo largo de 6 meses por los lectores del diario New York Times (Berger y Milkman, 2010).

Esta tendencia hacia lo emocional se puede interpretar dentro de lo que Vicente Verdú ha definido como la primera revolución cultural del siglo XXI: el personismo. Bajo este término, Verdú recoge las motivaciones, impulsos y deseos de conectividad, de comunicación y de trascendencia de las personas en la sociedad actual: “el individuo encuentra representación política; la persona no. El individuo es sociología, los ciudadanos politología, las personas comunicación” (Verdú, 2005: 138).

sociedad de la ignorancia (daniel innerarity)

Innerarity nos golpea de entrada con la primera frase de su obra “el conocimiento mas que un medio para saber, es un instrumento para convivir“. Su función mas importante no consiste en reflejar una supuesta realidad objetiva, adecuando nuestras percepciones a la realidad exterior, sino de convertirse en el dispositivo ardoroso a la hora de configurar un espacio democrático de vida común entre los seres humanos.

(…)

Para Innerarity nuestros principales problemas colectivos no son (como muchos queremos creer) problemas de falta de voluntad, de decisión o de inmoralidad. Se trata básicamente de fracasos cognoscitivos que tienen su origen en una organización deficiente del conocimiento desde el punto de vista de su legitimidad democrática.

Consideraciones de Alejandro  Piscitelli sobre “La inteligencia sobrecargada” de Sociedad de la democracia de Daniel Innerarity,

destaco las tácticas en esta infografía de Manuel Docavo en http://infografiasencastellano.com/ (vía isopixel y @mariacapon) sobre marketing online. Como le pasa a muchas teorías quizá le pesa en exceso el análisis y la estrategia y es poco concreto el final de acciones, pero a mi entender es completo e ilustrativo en tácticas.

destaco las tácticas en esta infografía de Manuel Docavo en http://infografiasencastellano.com/ (vía isopixel y @mariacapon) sobre marketing online. Como le pasa a muchas teorías quizá le pesa en exceso el análisis y la estrategia y es poco concreto el final de acciones, pero a mi entender es completo e ilustrativo en tácticas.

El problema surge cuando, en el siglo XXI, estos mismos Estados van dejando poco a poco atrás el modelo de sociedad industrial, evolucionando hacia una sociedad basada en la innovación y el conocimiento, que precisan una menor intervención gubernamental. Es decir, la sociedad del siglo XXI no necesita un sistema educativo cuyo objeto sea generar obreros o funcionarios del gobierno.
Pew Internet (15 nov 2011) “Why Americans use social media”
 http://pewinternet.org/Reports/2011/Why-Americans-Use-Social-Media/Main-report.aspx
via @boudieu

Pew Internet (15 nov 2011) “Why Americans use social media”

 http://pewinternet.org/Reports/2011/Why-Americans-Use-Social-Media/Main-report.aspx

via @boudieu