Este “trabajador e-competente” ha de ser capaz de utilizar sus habilidades para incrementar sus niveles de empleabilidad.
Sin lugar a dudas, estas e-competencias trascienden con creces la utilización instrumental de las TIC. El uso de estas herramientas ha de orientarse a empoderar las capacidades intelectuales de generar, procesar y comunicar el conocimiento.
En este sentido, la creciente adopción de tecnologías de geolocalización en la cotidianeidad no debe ser entendida como un desencadenante de prácticas digitales de carácter local, sino como algo que se inserta en un contexto de usos previo y que está conectado con toda una serie de prácticas existentes a las que de algún modo vendría a complementar.
La ciudad contemporánea está cada vez más caracterizada por un aumento de espacios mixtos o híbridos en los que elementos materiales y flujos de información (en su mayoría invisibles) convergen. Más que nunca, el mapa se convierte así en un instrumento orientado a la visualización de fenómenos invisibles o que simplemente son de naturaleza no visual. Si estamos de acuerdo en que “one of the most striking features of the new visual culture is the growing tendency to visualize things that are not in themselves visual” (Mirzoeff 1999:5), el mapa pasa a ocupar una posición central en la cultura visual contemporánea junto a otras estrategias de visualización abstracta que son adoptadas desde diversos ámbitos sociales.
Las operaciones espaciales desarrolladas en torno al mapa en la cultura digital abren las prácticas cartográficas hacia nuevos horizontes en los que, más allá de representar relaciones espaciales, “they reveal conditions in the city that were previously hidden in spreadsheets and databases” (Varnelis and Meisterlin 2008) e incluso comienzan a visualizar información que nunca había sido recogida en tales bases de datos, al estar fuera de los intereses de aquellos con la capacidad para generarlas.
Dolors Reig (30 dic 2011) Profundizando en la brecha digital ¿quiénes son los desconectados?. http://www.dreig.eu/caparazon/2011/12/30/desconectados/ vía Infancia, comunicación y consumo
La observación antropológica siempre está contextualizada. La observación y el estudio de un grupo sólo tienen sentido en un contexto dado y además se puede comentar la pertinencia de tal o tal contexto: jefatura, reino, etnia, área cultural, red de intercambios económicos, etcétera. Ahora bien, hoy en día, incluso en los grupos más aislados, el contexto, a fin de cuentas, siempre es planetario. Ese contexto está presente en la conciencia de todos, interfiere desigual pero en todas partes de manera sensible con las configuraciones locales, lo cual modifica las condiciones de observación.
Estas secciones proporcionan información al minuto sobre el rastro de los usuarios en el diario digital y demuestran la divergencia entre ambas construcciones de portada o visiones de la realidad: entre aquello que es considerado como más interesante para el medio frente a lo que es más relevante, y por tanto más importante, para sus públicos.
Si hacemos un recorrido por los temas “más vistos” o “más enviados” de un día cualquiera, observaremos que la agenda del usuario poco tiene que ver con la agenda periodística, dando mayor importancia o interés, si los medimos por popularidad, a temas considerados tradicionalmente como soft news y más susceptibles de tratamientos espectaculares (sucesos, corazón, anécdotas, etc.).
Esto nos lleva a cuestionarnos por la relevancia que se le da desde la profesión periodística a las hard news (política, economía, etc.) y la escasa aceptación que parecen tener en el ciudadano medio consumidor de información. A pesar del riesgo que esta información puede causar a la independencia periodística de caer en el sensacionalismo (Lara, 2008), nos interesa destacar las motivaciones que se esconden detrás de ese “rastro” digital. En este sentido, se observa un interés creciente por las historias cotidianas de personas con las que empatizar y de las noticias con cierto carácter insólito, como demuestra un estudio realizado en más de 7.500 noticias reenviadas a lo largo de 6 meses por los lectores del diario New York Times (Berger y Milkman, 2010).
Esta tendencia hacia lo emocional se puede interpretar dentro de lo que Vicente Verdú ha definido como la primera revolución cultural del siglo XXI: el personismo. Bajo este término, Verdú recoge las motivaciones, impulsos y deseos de conectividad, de comunicación y de trascendencia de las personas en la sociedad actual: “el individuo encuentra representación política; la persona no. El individuo es sociología, los ciudadanos politología, las personas comunicación” (Verdú, 2005: 138).
Innerarity nos golpea de entrada con la primera frase de su obra “el conocimiento mas que un medio para saber, es un instrumento para convivir“. Su función mas importante no consiste en reflejar una supuesta realidad objetiva, adecuando nuestras percepciones a la realidad exterior, sino de convertirse en el dispositivo ardoroso a la hora de configurar un espacio democrático de vida común entre los seres humanos.
(…)
Para Innerarity nuestros principales problemas colectivos no son (como muchos queremos creer) problemas de falta de voluntad, de decisión o de inmoralidad. Se trata básicamente de fracasos cognoscitivos que tienen su origen en una organización deficiente del conocimiento desde el punto de vista de su legitimidad democrática.
Consideraciones de Alejandro Piscitelli sobre “La inteligencia sobrecargada” de Sociedad de la democracia de Daniel Innerarity,
destaco las tácticas en esta infografía de Manuel Docavo en http://infografiasencastellano.com/ (vía isopixel y @mariacapon) sobre marketing online. Como le pasa a muchas teorías quizá le pesa en exceso el análisis y la estrategia y es poco concreto el final de acciones, pero a mi entender es completo e ilustrativo en tácticas.
Pew Internet (15 nov 2011) “Why Americans use social media”
http://pewinternet.org/Reports/2011/Why-Americans-Use-Social-Media/Main-report.aspx
via @boudieu