Un mundo en el que cada individuo dispone de una ventana abierta para ver las aportaciones de los demás, al estilo de la cultura del trueque, no encaja bien con la manera en que se gestionan la mayoría de las empresas: Mientras que la mayoría de los empleados de prácticamente todas las compañías estadounidenses están en Facebook, su cruce con la organización de estructura clásica resulta hasta el momento torpe e incómodo. Gary Hamel, uno de los grandes teóricos de la gestión moderna, lo considera inevitable. “La transformación social que actualmente tiene lugar en la red -explica- transformará totalmente la manera en que concebimos las organizaciones, tanto las grandes, como las pequeñas.” Hamel comenta que históricamente, ha habido sólo dos maneras básicas de, como él dice, “sumar y ampliar las capacidades humanas”, que eran la burocracia y los mercados. “Luego, en los últimos diez años hemos añadido una tercera: las redes. Ellas nos ayudan a llevar a cabo tareas complejas, pero también destruyen el poder de las élites para determinar a quién se escucha.

Academics frequently criticize corporate ethnography simply as “too short.” But this is just as shallow an insight as is the idea that culture=consumerism. Academics, of all people, should know that culture drives practice. The rapid pace of contemporary corporate life clearly and reasonably demands shorter time horizons for any research project. It is more than obvious that time differs in academia. Time is what Kluckhohn (1953) calls a fundamental “value orientation,” or a universal feature of all cultures. A culture can be past oriented, meaning it reveres the past through symbolic gestures and everyday behaviours. A culture can be present oriented, by focusing on what is immediately temporally present.

Academia is a past-oriented society, with its obsession with paying homage to past greats of the literature and constant “reviews” of what others have previously found. The private sector, by contrast, worships the present (though it may portray itself as future-oriented, this is often stymied by a relentless focus on the near future). Both “cultures” mark time differently, making it completely natural to do rapid research in the private sector, and perfectly ethnocentric for academics to criticize such research based on normative assumptions of “appropriate” time frames. Symbols of time in academia are typically longer, not “better.”

Desde la base del “ganar-ganar”, la máxima heredada de Wal Mart que marcó su discurso durante años, a la “cultura del esfuerzo”, una frase que centra la política de toda la empresa y que, incluso, luce en la camiseta su equipo de baloncesto, el Valencia Basket.

LAS MÁXIMAS DE JUAN ROIG
Sus recetas de gestión empresarial Juan Roig se ha caracterizado por tomar la iniciativa para afrontar la crisis. Con medidas duras y que generaron gran polémica dentro del sector de gran consumo:

1. “A los pobres les gusta comprar barato y a los ricos, ahorrar cuando compran”(Febrero de 2007). Mercadona había emprendido una estrategia de Siempre Precios Bajos (SPB) desde principios de los años noventa, pero la obsesión por la bajada de precios hizo que, en el momento del cambio en los hábitos de consumo, con la bajada del poder adquisitivo en general, su compañía estuviera en la línea que reclamaba el mercado.

2. “No hay mercados maduros, sino números uno caducos” (Febrero de 2007). En ese momento, aún no había sucedido la quiebra de General Mortors, Nortel, o Lehman Brothers.

3. “Necesitamos consenso (político) en los temas principales. Empezamos muy bien hace treinta años, pero ahora no estamos tan bien”. (Junio de 2007). Se refería aquí al trigésimo aniversario de las primeras elecciones de la democracia. La diferencia entre los políticos en los temas más relevantes se mantenido en estos cuatro años siguientes y no ha sido posible alcanzar pactos de estado entre los dos grandes partidos en cuestiones determinantes. Los empresarios siguen reclamando lo mismo.

4. “Vamos a reducir a la mitad el beneficio neto, porque en momentos como éste más importante que ganar es mantenerse”. (Marzo de 2009). En octubre de 2008, Roig había dado un golpe de timón en su empresa, que llevó a cambiar la oferta de productos que se encuentran en sus estanterías, y que pasó por hacer una revolución en su cúpula directiva, despidos incluidos. El resultado: si en 2008 había reducido el beneficio un 5% con un aumento de ventas del 10%, las ganancias de 2009 bajaron un 16%, con un estancamiento de la facturación al subir el 1%. Pero el vuelco positivo de sus cuentas fue patente en 2010.

5. Unos meses después, en julio de 2009, explicaba así los motivos que le llevaron a cambiar: “La semilla del fracaso está en el éxito. Si te lo crees, eres más destructible”. Admitía que se había equivocado, que se habían amuermado y que tendrían que reaccionar si no quería que la crisis se comiera su compañía.

¿Agorero de la recesión económica? En cuanto a sus augurios sobre la crisis económica, Juan Roig ha sido muy negativo desde el primer momento, aun cuando el consenso esperaba que para la segunda mitad de 2011 las cosas habrían empezado a remontar. Aquí van algunas de sus profecías:

6. “Comparamos la crisis con la Tercera Guerra Mundial, pero sin balas. Hemos pasado de la abundancia a la escasez y los que no se adapten no sobrevivirán”. (Marzo de 2009).

7. “Lo peor no ha pasado. 2010 va a ser peor que 2009 y los años siguientes dependen de qué actitud tomemos nosotros, no del Euribor ni del FMI”. (Octubre de 2009).

8. “La que se nos viene es gorda. Hemos vivido durante quince años en la España rica. Ahora tiene que producirse un equilibrio entre el nivel de vida y la productividad para evitar que África vuelva a empezar en los Pirineos”. (Marzo de 2010).

9. “El año 2011 va a tener una cosa buena: será mejor que 2012”. (Marzo de 2011).

¿Y qué hacemos? Por si nos creemos que las predicciones del dueño de Mercadona son acertadas, vamos a ver también qué piensa Juan Roig que debemos hacer para salir adelante en este mundo tan negativo que pinta. Estas frases las dijo ayer mismo:

10. “Tenemos que pasar de la cultura del maná por la cultura del esfuerzo y el trabajo”.

11. “Hemos creado un entorno sobreprotegido y poco productivo”.

12. “Es necesario que, como sociedad, salgamos de la zona de comodidad en la que estamos instalados y, asumiendo nuestras obligaciones, tomemos decisiones valientes, aunque éstas sean a veces impopulares y molestas”.

Decisiones impopulares ya ha tomado en su empresa, como se ha visto, y sus colaboradores ratifican que aplica lo de la cultura del esfuerzo.