Pues bien… aparece en el libro y desarrolla en una entrevista reciente una idea interesante y que refuerza la necesidad de utilizar la extremada potencia de internet como lugar en el que contar historias: el hemisferio izquierdo de nuestros cerebros podría tener precisamente esa función, la de ser el intérprete, el que cuenta las historias que necesitamos para mantener la coherencia en nuestra memoria. Y no es una cuestión banal, puesto que los seres humanos buscamos permanentemente entender el mundo que nos rodea de una forma coherente, sin demasiadas incertidumbres, contradicciones e incluso injusticias.
Storytelling

Leer una página o pantalla puede activar nuestros cerebros al menos de dos modos distintos. Primero las palabras activarán una red específica para el lenguaje en nuestros hemisferios izquierdos. Después, a un nivel más profundo, los lectores mostrarán actividad cerebral en distintas zonas, dependientes del significado de las palabras. Como decíamos al comenzar, algunas áreas de la imaginación son las mismas que utilizamos para procesar los eventos que efectivamente experimentamos.

Por ejemplo, una descripción visual vívida activará regiones visuales, mientras que descripciones de los pensamientos y motivaciones de un personaje activarán porciones del cerebro relacionadas con el razonamiento social. Y eso de forma parecida a lo que pasa cuando vemos películas, escuchamos una historia, jugamos un videojuego o, añado, interactuamos en redes sociales virtuales (lo explicamos en el enlace).

 ¿Porqué nos gustan tanto las historias?

Todavía más interesante resulta su explicación acerca de la potencia de las historias, del también llamado “storytelling”, centrada en cómo las vivenciamos, en qué funciones cumplen:

Nuestros cerebros parecen programados para buscar significados, las causas de lo que va ocurriendo a nuestro alrededor. Queremos dar sentido al mundo y las historias siguen esa lógica, la de ayudar a dar sentido y estructurar el mundo.

En segundo lugar, somos animales sociales. Nos gusta pasar tiempo con otros, escuchar acerca de las cosas que les pasan, lo cual crea un interés evidente sobre las historias que nos llegan.

En tercero, tal y como hemos explicado antes aquí al hablar de las neuronas espejo y su función adaptativa, las historias son una forma de traspasar información a los demás, de enseñar. Aprendemos de lo que ocurre a los demás, sobre situaciones que no hemos experimentado.

En fin… os dejo con los interesantísimos derechos del lector:

Dolors Reig (8 abril 2011) Lo que pasa en nuestros cerebros cuando leemos, en pantalla o en papel, una historia

http://www.dreig.eu/caparazon/2011/04/08/neuropsicologia-storyteling/

Formatos separados en las industrias culturales precedentes como imagen, sonido, escrito, audiovisual… aparecen en el mismo co-texto o a pocos enlaces en el hipermedia. No como otros tipos de contenido, sino como emociones, sentimientos, sugerencias que en el discurso hipermedial se ajustan con más dificultad a tablas y tratamiento estadístico más especializado en el análisis de la comunicación escrita. Conforme se reconoce el papel de otros textos, pierde precedencia el escrito en la actual visualización de la comunicación mediática y digital y en las expectativas de evolución próxima hacia formatos manejados desde la voz. El análisis textual viene exportando criterios y condiciones que cumple mejor el lenguaje escrito, frente a las
peculiaridades del lenguaje oral y visual, pero la tecnología impone una reorientación y los usos sociales mayoritarios confirman la transformación de prácticas y usos de recepción más visuales.
(…) Si se modalizan las prácticas digitales en lenguajes y formatos visuales, sonoros será preciso impulsar también la modalización de la investigación, no sólo de los textos, sino de su coordinación o articulación en el discurso colectivo. El refuerzo o el enfrentamiento entre sentidos propuestos y acciones lingüísticas obligan a investigar textos variados y múltiples en escenarios más ecológicos o ampliados. Las aplicaciones de monitorización y visualización ya ofrecen esta integración pero la dirección de investigación debe imponer sus condiciones para alcanzar los objetivos propuestos en los proyectos.
The preceding discussion is an attempt to highlight: (i) the different functionalities of semiotic resources: in this case, language and visual imagery, and the need to develop theoretical frameworks accordingly; (ii) the significance of the cross-functional systems on the expression stratum which are concerned with the material basis of semiosis; (iii) the centrality of intersemiosis for understanding the nature of semantic expansions and metaphorical shifts of meaning; and (iv) the potential for developing new theoretical and practical approaches to SF-MDA through the use of digital technology. Furthermore, insights from disciplines that embrace technology should accelerate our conceptualization and understanding of multimodal semiosis.
This article explores the application of APPRAISAL theory, or more specifically, its subcategory ENGAGEMENT, to the analysis of an internet-based advertising campaign, from the viewpoint of dialogicity, heteroglossia and intertextuality, and its role in positioning readers within the heteroglossic diversity of hypermedia discourse. The author’s close analysis demonstrates that ENGAGEMENT can be used as an analytic tool to explore the question of how the multivariate resources in dynamic multimodal texts function to create intersubjective positions for themselves and their audiences through the interplay of visual, verbal and interactive elements, by investigating the heteroglossic function of hypertext objects, the evaluative stance adopted by the various authorial voices present in the text, and by cross-mapping ENGAGEMENT resources and hyper-thematic development.
Ethnographers, like other researchers, currently have a broad range of media at their disposal for conducting fieldwork, for aiding analysis and, most challengingly, for representing their completed work. These include digital media such as photographs, video film, audio-recordings, graphics and others besides. Through the computer ‘writing space’, these media can be integrated together, alongside more conventional written interpretation, into hypermedia environments. However, integration poses a number of potential problems, which this article addresses through a discussion of the semiotics of multimedia. In particular, it argues that different media can be seen to ‘afford’ different kinds of meaning. The integration of different media, therefore, has potentially significant implications for ethnography. Rather than seeing these media forms as discrete, we suggest an approach to ethnographic work which sees meaning as emerging from the fusion of differently mediated forms into new, ‘multi-semiotic’ modes. We therefore recognize the need to go beyond the current interest in visual methods, and instead to develop ways of understanding what kinds of meanings are produced in multimodal ethnographic work.
La otra posibilidad es que las nuevas versiones de extracción de datos y vigilancia informática permitirán a los que tengan control sobre las máquinas un control total sobre toda la información y la gente que la lee, escribe e intercambia. Algunos, como los oponentes de Gmail, afirman que los sistemas están ya preparados para la vigilancia total, pero la experiencia del JPL y los fallos recientes de la inteligencia de Estados Unidos sugieren que no es tal el caso. Ciertamente no tengo respuestas, pero, como he escrito, ahora que la lluvia ha cesado y el sol comienza a ocultarse en Providence a las 18.07 horas del 19 de julio de 2004, tengo esperanza suficiente para creer que le potencial libertario de hipermedia permitirá que sucedan cosas positivas. Podría equivocarme.