En el debate académico sobre el papel político que cabría atribuir a las NTIC han venido identificándose dos posiciones expresivamente identificadas con los términos de ciberpesimismo y ciberoptimismo (Norris, 2001; Coleman, 2001). La primera dudaría de la capacidad de esos nuevos dispositivos tecnológicos para infundir energía participativa o deliberatoria a los procesos democráticos, pretensión ésta que vendría dictada más por una razón voluntariosa que por el análisis objetivo de las actitudes y aptitudes políticas efectivas de la ciudadanía. La segunda, en cambio, tiende a saludar el advenimiento de las NTIC como una estructura de oportunidades para la renovación democrática por el potencial que albergan para impulsar la participación política y el compromiso activo de los ciudadanos. (pag. 1)
La confianza depositada en el potencial de renovación democrática de las NTIC se explica en buena medida porque irrumpen en este particular contexto socio-político, impulsando usos cívico-políticos de las mismas que permitirían romper aquel bloqueo de la esfera pública y reincorporar a la ciudadanía al juego de la política y de la información con mayor o menor eficacia. La evidencia empírica disponible permite distinguir no menos de cinco formas distintas de apropiación cívica de las NTIC que estarían reforzando la eficacia política (el empoderamiento) de los ciudadanos: información, interpelación, deliberación y organización y movilización. (pag 4)
El compromiso cívico, en definitiva, “no se halla igualmente distribuido en la sociedad”, como señalan los promotores del proyecto Becoming citizens del Center for Communication and Civic Engagement (CCCE) de la Universidad de Washington (en Seattle), dirigido por W. Lance Bennett. Y apuntan directamente a esa idea de brecha cívica cuando agregan que “el declive de los niveles de compromiso [engagement] no afecta de igual modo a todos los sectores de la sociedad”. (pag. 8)
Lo que ambas hipótesis pretenden básicamente dilucidar es si el potencial político de las NTIC ha logrado incrementar la implicación y la participación de sectores de la población que habitualmente se han mantenido al margen del sistema político (jóvenes, minorías, comunidades o grupos socialmente marginados, etc.), o si, por el contrario, han sido adoptadas con ese propósito por los ya activamente implicados y partícipes, que contarían ahora con herramientas más eficaces para reforzar su voluntad y poder de intervención en los asuntos públicos. (pag. 9)
En el caso particular de España, tenemos también alguna evidencia empírica al respecto. En una muy sólida investigación reciente, Noya, Rodríguez Caamaño y Romero (2008) relacionan el capital social disponible en distintos territorios y el ritmo de implantación de la sociedad del conocimiento, y acaban concluyendo que “las diferencias de innovación tecnológica entre Comunidades Autónomas españolas, además de estar relacionadas con factores económicos y políticos, también pudieran obedecer a la acumulación diferencial de capital social” (Noya, Rodríguez Caamaño y Romero, 2008: 269). Esa “acumulación diferencial capital social”, agregamos, estaría indicando la existencia de un desequilibrio –una brecha– entre territorios que afecta a la innovación tecnológica. Esta conclusión refuerza la tesis que proponemos en este trabajo, ya que el capital social no sólo se encontraría desigualmente distribuido, sino que estaría operando como condición antecedente con importantes repercusiones en un proceso social tan relevante como la innovación tecnológica. (pag. 10-11)
Pero lo que este análisis conjunto del comportamiento del compromiso cívico y del uso político e internet en España parece revelar es que la probabilidad de que se aproveche el potencial que frece la red para la acción política crece conforme lo hace la implicación cívica de los individuos, con independencia del nivel de educación formal de éstos. Así, el porcentaje de personas con estudios primarios que utiliza internet con propósitos políticos es superior al de quienes no tienen estudios, como lo es también el grado de compromiso cívico de aquéllos con respecto a éstos. Y lo mismo sucede en la comparación entre los restantes grupos: se incrementa el porcentaje de los usuarios políticos de la red en correspondencia con un crecimiento del porcentaje de quienes se hallan cívicamente implicados. (pag. 13)
En breve: ¿debemos confiar en que ese potencial de empoderamiento político que traen consigo las NTIC sea suficiente para impulsar el compromiso cívico y la participación política, o debemos, por el contrario, alentar previamente la implicación cívica para que aquél pueda efectivamente actualizarse? ¿Debemos centrar la reflexión académica y las políticas públicas en la problemática del acceso y de la brecha digital, o resulta tanto o más conveniente pensar y actuar sobre la brecha cívica que se abre entre grupos desiguales en la asunción de actitudes, valores y prácticas activas de intervención en los asuntos públicos? En crudo ahora: ¿debemos limitarnos a comprar ordenadores y enseñar a utilizarlos, o dedicamos también recursos a la educación cívica de la ciudadanía? ¿Por dónde interesa empezar, por la promoción de aquellas herramientas tecnológicas o por el fomento de esta educación cívica? (pag. 13-14)
fernand0:

Vía @socialmedia2day :Five Types of Social Media Influencers
A list which corresponds very well to the five main types of influencers that found on social media:
The networker (Social Butterfly): one who has the biggest contact list and found on all platforms. He or she who knows everybody and everybody knows him or her.
The opinion leader (Thought Leader): one who can become the best ambassador of a brand. He or she has built a strong authority in his or her field by based on credibility. Their messages are most often commented on and retweeted.
The discoverer (Trendsetter): one who is always the first to use a new platform.  Constantly on the lookout for new trends, they become the “hub” in the sector.
The sharer (Reporter): one who distributes information to the bloggers to journalists through the specialized webzines. He or she usually amplify messages.
The user (Everyday Customer): one that represents the regular customer. He or she does not have a network as large as the networker, but his or her network remains equally important.

fernand0:

Vía @socialmedia2day :Five Types of Social Media Influencers

A list which corresponds very well to the five main types of influencers that found on social media:

  • The networker (Social Butterfly): one who has the biggest contact list and found on all platforms. He or she who knows everybody and everybody knows him or her.
  • The opinion leader (Thought Leader): one who can become the best ambassador of a brand. He or she has built a strong authority in his or her field by based on credibility. Their messages are most often commented on and retweeted.
  • The discoverer (Trendsetter): one who is always the first to use a new platform.  Constantly on the lookout for new trends, they become the “hub” in the sector.
  • The sharer (Reporter): one who distributes information to the bloggers to journalists through the specialized webzines. He or she usually amplify messages.
  • The user (Everyday Customer): one that represents the regular customer. He or she does not have a network as large as the networker, but his or her network remains equally important.
Y es que las nuevas métricas proporcionadas por aplicaciones novedosas como Peer Index, Kred o la más conocida Klout están reescribiendo las reglas del juego y, a pesar de sus obvias limitaciones e imperfecciones, no hay vuelta atrás con respecto al avance que representan y a las profundas implicaciones que a medio y largo plazo tendrán en aspectos como nuestra reputación online o nuestro personal branding.
The classification approach to CMD presented here is organized at the highest level by the assumption that computer-mediated discourse is subject to two basic types of influence: medium (technological) and situation (social). These are presented in an unordered, non-hierarchical relationship, on the further assumption that one cannot be assigned theoretical precedence over the other for CMD as a whole; rather, the relative strength of social and technical influences must be discovered for different contexts of CMD through empirical analysis.
enredossociales:

embudo del Social Media | 5 categorías para medir las redes sociales

 [¿tengo demasiado cerca la influencia del compromiso?, quiero decir que los indicadores con los que puedo intuir influencia son justamente los votos, reproducciones y demás que miden mi afinidad con alguien]

enredossociales:

embudo del Social Media | 5 categorías para medir las redes sociales

 [¿tengo demasiado cerca la influencia del compromiso?, quiero decir que los indicadores con los que puedo intuir influencia son justamente los votos, reproducciones y demás que miden mi afinidad con alguien]

Central to ANT is the concept of translation which is some times referred to as Sociology of Translation, in which innovators attempt to create a forum, a central network in which all the actors agree that the network is worth building and defending. In his widely debated 1986 study of how marine biologists try to restock the St Brieuc Bay in order to produce more scallops,[4] Michel Callon has defined 4 moments of translation. These four moments are derived from studying:
1. Problematisation What is the problem that needs to be solved? Who are the relevant actors? Delegates need to be identified that will represent groups of actors. So, a union head represents workers or a Member of Parliament represents his constituency. During problematisation, the primary actor tries to establish itself as an obligatory passage point (OPP) between the other actors and the network, so that it becomes indispensable.
2. Interessement
Getting the actors interested and negotiating the terms of their involvement. The primary actor works to convince the other actors that the roles it has defined them are acceptable.
3. Enrollment
Actors accept the roles that have been defined for them during interessement.
4. Mobilization of allies
Do the delegate actors in the network adequately represent the masses? If so, enrollment becomes active support.
El análisis de redes sociales, entendido al modo estructuralista, estático, nos servirá pues para aproximar el funcionamiento y la estructura real de instituciones o grupos muy consolidados y estables, pero no cambios, transformaciones sociales donde los propios hechos, la voluntad individual de los actores acabe generando cambios en la misma estructura de la red.
Paradójicamente, los viejos estructuralistas, confrontados a la red, no podrán explicar el cambio social que tanto les preocupó siempre.
Como remarcaba Watts en la cita anterior, los defensores del análisis estático “en vez de entender las redes como meros conductos a través de los cuales la influencia se propaga según sus propias reglas, han tratado a las propias redes como una representación directa de la influencia”. Podríamos definir “influencia” como la probabilidad asociada a un nodo de transmitir o impedir la transmisión de nuevas ideas o pautas de comportamiento en la red. En este marco, la instantánea de la red en un momento dado sólo puede referir una información parcial y a menudo confundirnos sobre las tendencias y los flujos que más pueden interesarnos en el análisis: la propagación (de info en la red) y la transformación (de los vínculos que le dan forma).
El principal argumento del estudio es que “los famosos”, salvo algunas excepciones, se dedican es a promocionar su carrera artística y no a participar activamente en debates o temas de interés para las personas que los siguen.
“Llegamos a la conclusión que la mayoría de “influyentes” en este red social, en realidad fueron personas con perfiles muy inferiores, pero que son expertos en sus propios campos”, dijo el profesor Alok Choudhary, quien dirigió la investigación.
Y agregó que “mucha gente piensa que por trinar mucho se puede tener mayor influencia y ser más importantes. Pero la realidad es que hay una gran cantidad de tweets basura”.
Mais comment entrer de manière efficace dans ces communautés de goûts, d’affinités, placées sous le signe du partage ? Par quelle stratégie de communication démultiplier quasiment à l’infini la cible visée? Une réponse s’impose: en s’appuyant sur le storytelling, le placement contextuel des valeurs de la marque au cœur d’un programme qui séduit le public. Nous avons déjà, ici, développé notre concept «d’advertainment», du divertissement irrigué par la communication de la marque. Il semble plus judicieux que jamais, lorsqu’il s’agit de pénétrer les réseaux sociaux, dont les membres fonctionnent tout particulièrement à l’affectif, à l’intuition. Ouvrir une page sur Facebook? C’est bien gentil. Mais pour y dire quoi? Y raconter quoi? Quel internaute aura envie de transmettre à ses «amis» du réseau une page d’informations commerciales ennuyeuses? Qui a l’idée de faire circuler autour de lui les prospectus publicitaires qui envahissent sa boîte à lettres? En revanche, si notre “ami” découvre une sitcom amusante, une video fun, un petit film inédit, de quelques clics, il en fera immédiatement profiter son réseau.