La mayoría de la gente tal vez espera el surgimiento de una nueva forma de organización liderada por “buenos chicos” que “obran bien” y, gracias a ello, prosperan y se afianzan. Pero la historia no respalda esta opinión. El grupo más destacado de esta nueva forma de organización está constituido, a partes iguales, por descontentos, irresponsables y oportunistas avispados, ansiosos de beneficiarse de nuevas formas de maniobrar, explotar y dominar. Hace muchos siglos, por ejemplo, con el surgimiento de las formas jerárquicas de organización, que desplazaron a las formas tribales consultivas tradicionales, aparecieron en diversas partes del mundo caciques despiadados proclives a la conquista militar, así como sociedad secretas violentas dirigidas según el rango, mucho antes de que la formas jerárquica madurase a través de la institucionalización de los Estados, imperios, y sistemas burocráticos y administrativos profesionales. Asimismo, la expansión inicial de la forma de mercado, hace sólo unos siglos, se vio acompañada de una prole de usureros, piratas, contrabandistas y monopolistas que intentaba eludir los controles del Estado sobre sus empresas y ganancias.
Todos los fines, todos los objetos valiosos, instituciones y prácticas sociales implicadas en un problema deben tenerse en cuenta”. Cit. en Sánchez de la Yncera, Ignacio (1991). Interdependencia y comunicación. Notas para leer a G.H. Mead. Reis, 55, pp. 133-164.