Leer una página o pantalla puede activar nuestros cerebros al menos de dos modos distintos. Primero las palabras activarán una red específica para el lenguaje en nuestros hemisferios izquierdos. Después, a un nivel más profundo, los lectores mostrarán actividad cerebral en distintas zonas, dependientes del significado de las palabras. Como decíamos al comenzar, algunas áreas de la imaginación son las mismas que utilizamos para procesar los eventos que efectivamente experimentamos.
Por ejemplo, una descripción visual vívida activará regiones visuales, mientras que descripciones de los pensamientos y motivaciones de un personaje activarán porciones del cerebro relacionadas con el razonamiento social. Y eso de forma parecida a lo que pasa cuando vemos películas, escuchamos una historia, jugamos un videojuego o, añado, interactuamos en redes sociales virtuales (lo explicamos en el enlace).
¿Porqué nos gustan tanto las historias?
Todavía más interesante resulta su explicación acerca de la potencia de las historias, del también llamado “storytelling”, centrada en cómo las vivenciamos, en qué funciones cumplen:
Nuestros cerebros parecen programados para buscar significados, las causas de lo que va ocurriendo a nuestro alrededor. Queremos dar sentido al mundo y las historias siguen esa lógica, la de ayudar a dar sentido y estructurar el mundo.
En segundo lugar, somos animales sociales. Nos gusta pasar tiempo con otros, escuchar acerca de las cosas que les pasan, lo cual crea un interés evidente sobre las historias que nos llegan.
En tercero, tal y como hemos explicado antes aquí al hablar de las neuronas espejo y su función adaptativa, las historias son una forma de traspasar información a los demás, de enseñar. Aprendemos de lo que ocurre a los demás, sobre situaciones que no hemos experimentado.
En fin… os dejo con los interesantísimos derechos del lector:
Dolors Reig (8 abril 2011) Lo que pasa en nuestros cerebros cuando leemos, en pantalla o en papel, una historia
http://www.dreig.eu/caparazon/2011/04/08/neuropsicologia-storyteling/
Mediante el análisis de las noticias aparecidas en prensa, relacionadas con la Cumbre de Bali, hemos podido establecer cuatro formaciones semio-narrativas relacionadas con el desarrollo sostenible y los problemas medioambientales, cuatro formas de pensar e interpretar lo ecológico como relación del individuo y la sociedad con la naturaleza, las cuales aparecen representadas siguiendo parcialmente la terminología sugerida por Martínez Alier (2005: 31), en el siguiente gráfico:
Optimismo cientista - Pragmática de riesgo Ecoeficiencia
Ecología de los pobres - Justicia ambiental Eco-social
Conservacionismo Ambientalismo Eco-radical
Negacionismo Optimismo naturalista Ecoescéptico
Estas configuraciones permiten reducir la incertidumbre y gestionar cognitivamente la complejidad asociadas a las cuestiones medioambientales, dando lugar a recorridos narrativos y relatos informativos que permiten circunscribir las múltiples dimensiones de los problemas enunciados.